viernes, 22 de mayo de 2009

Día 4 (03/05/2009) "35.579 pasos"

Más templos. Kioto está toda llena de templos. Miman ha cogido hoy el podómetro que le regalamos para su cumpleaños y ha contado que hemos hecho 25 km, o lo que es lo mismo: 35.579 pasos.
Primero cogimos el autobús 203 que cruzaba media ciudad para ir al Paseo del Filósofo, un caminito que va siguiendo pegado a un canal, que es muy bonito por sus cerezos en flor, pero que en estos momentos no hay ni una. El paseo tiene 1,5 km y comienza con el pabellón plateado, al que no entramos porque si ya de por sí está inacabada su fachada plateada (no tiene nada de ese color), está todo en obras andamiado. En la otra punta del paseo está Nanzen-ji, un templo con una pedazo Sanmon (puerta principal) colosal y un acueducto aún en uso, todo mezclado entre la naturaleza de las montañas este de la ciudad. Luego visitamos los templos Heian-jingu en Okazaki y Chion-in, el segundo sin nada a destacar, para después pasar por el parque de Maruyama, otro sitio que tendría que tener cerezos en flor pero del que ahora no disfrutamos una mierda. Eso sí, tiene algunos estanques y plantas más chulos que algunos jardines de templos. Dentro del parque está el Santuario Yasaka Ninja, otro más pintado de naranja, como todos, con muchos edificios en su recinto del que no recuerdo mucho más, ya que a estas alturas ya estoy saturado de tanto templo y los confundo.
Al salir de ahí ya empezaba a estar la zona de Gion bastante bulliciosa, de todas maneras hoy estaba todo más lleno puede que debido a que sea domingo. Por aquí comenzamos a ver muchas geishas, falsas todas más que nada porque: caminaban despacio, algunas rodeadas por hombres también con kimono; porque se reían de que les hacías una foto o porque muchas eran directamente occidentales disfrazadas (llegamos a ver un pavo incluso vestido de geisha). En cambio una geisha de verdad, como comprobamos y explicaré más tarde, es: más discreta; es más seria y sale de casa y camina rápido a escondidas, tanto para que no las vean, como porque llega tarde a su cita o huyendo de fotógrafos locos como Anta.
Lo retomo desde donde lo había dejado antes de este paréntesis de geishas. Al salir de Yasaka Ninja fuimos cerca de allí a ver la estatua de Ryozen Kannon, una enorme estructura de piedra de 24 m de alto dedicada a los soldados caídos en la II Guerra Mundial. Remarcar una cosa que siempre nos recuerda Anta, que los japoneses no se arrepienten de nada de esa guerra aun con lo que pasaron de las bombas atómicas. Sino justo lo contrario de los alemanes, donde en ningún sitio verás un monumento de este tipo. Lo mejor del caso es que la estatua se ve perfectamente desde fuera como podréis comprobar en la foto, pero para entrar a sus pies cobran 200 yenes.
Desde lo alto de la zona donde la Kannon divisamos la pagoda Yasaka y lo cargadas que iban las estrechas calles del entramado antiguo de Gion. Calles peatonales adoquinadas en constantes cambios de nivel, atestadas de pequeños comercios y casas de madera, el barrio con más encanto de la ciudad pero también con más canis por metro cuadrado. En esa zona comimos en nuestro primer restaurante.
En Gion ya solo nos quedaba por ver el templo más grande e importante de toda la ciudad, Kiyomizu-dera. Su entrada cuesta 300 yenes y en el interior hay una balconada con vistas a los diferentes tonos de verde de la montaña y aparte del pobre skyline de Kioto, donde solo despunta la torre de la ciudad, una antena-hotel que está enfrente de la puerta central de la estación principal por donde llegamos (puerta con el nombre de Astroboy ya que allí hay una estatua de este personaje de manga). Aparte de la balconada hay una ridícula piedra del amor y una fuente de un manantial sagrado del que la gente suele beber, estilo Lourdes, pero que debido a los colotes que había ahí se quedó.
Hay que decir que desde las 16:00 a las 19:00 (hora en que ya anochece) el cielo se queda medio encapotado como anocheciendo aún con el Sol muy alto pero alumbrando poco. Así que como estaba ya atardeciendo, era perfecto para pillar alguna geisha auténtica en la calle de Miyagawacho, zona muy tranquila. Y así lo hicimos como comentaba antes. Aparte de Anta persiguiendo una geisha, vimos salir de un restaurante a un grupo de maikos (aprendices de geisha) con maestra enseñándoles a andar con los altos tacones de sus sandalias. Menos mal que nos pasamos por esa calle antes, porque en el pasadizo Pontocho donde en teoría también tendría que haber geishas, no vimos prácticamente una mierda. Lo que hay ahí son un montón de restaurantes con olor a fritanga.
Desde la parada de metro de Shiyakusho-mae hemos venido hasta el albergue. El andén del metro está todo cerrado con cristales y solo puertas que se abren cuando el vagón encaja las suyas. Para todo esto que he contado han dado de sí los 25 km caminados. El albergue es una caja de sorpresas, cada vez que entramos hay un nuevo energúmeno. Esta vez no uno, sino 4 ingleses que hablan japonés y tocan con la guitarra country a gallos, insoportable. Menos mal que no se quedan a dormir, son unos amigos de la dueña (o lo que sea). Así al menos está distraída y nos deja tranquilos un rato, menuda panda de tocahuevos. VISCA EL BARÇA!!!


Mega hit photo compilation sobradas vol.XXXII:

Paseo del Filósofo


Sanmon del Templo Nanzen-ji


Acueducto


Más acueducto


Más Nanzen-ji


Máscaras


Santuario Heian-jingu


Purificando mis manos


Boda


Árbol lleno de plegarias


Arqueros


Parque Maruyama


Más Maruyama


¿De dónde ha salido este pavo?


Ryozen Kannon


Gion


Comiendo


Cazador de geishas


Maikos


Astroboy

jueves, 21 de mayo de 2009

Día 3 (02/05/2009) "Un gay en el albergue"

Después del no dormir fueron despertándose los otros 3 viajeros. Desayunamos y salimos a las 8:30 a por nuestros primeros destinos en Kioto, ahora es cuando empieza el viaje de verdad.
Una mañana repleta de templos. Pero antes de nada exponer algunas primeras impresiones nada más pisar la calle: nos damos cuenta que los taxis son de unos colores súper horteras y que llevan pañitos hechos por la abuela en los reposacabezas, aparte de que el conductor lleva guantes blancos (también hay algunos taxis con un corazoncito en el techo, no sabemos si taxis del amor); el cableado, tanto de luz como de teléfono, va siempre por fuera, llenando la calle de todo un entramado de hilos; hay máquinas de vending (casi siempre de bebidas) por todos lados, cada 100 metros y te puedes encontrar monjes locos rezando por la calle que parece que te persiguen.
Salimos del albergue dirección norte y al cabo de bastante rato el primer templo que vimos fue el Kitano Tonman-gu, más que nada porque era gratis y nos lo encontramos de camino. Después fuimos hacia el Pabellón Dorado (Kinkaku-ji) previo pago de 400 yenes. Precioso templo con toda la fachada pintada de oro y donde vimos la mayor masificación de guiris del día. De ahí tiramos al templo Ninna-ji, donde hay una pagoda de 5 plantas y que también es gratis. Por último por la misma zona está Daitoku-ji (400 yenes y no se pueden hacer fotos) donde está el famoso jardín Zen de Daisen-in. Aunque ya iba avisado, realmente es un auténtico bluff. Un montón de piedrecitas rastrilladas con 4 pedrolos que ni el propio pavo que lo hizo sabía que significa ni que interpretación darle.
Después de tanto templo ya teníamos hambre, pero antes de comer Anta y yo nos hicimos unas fotos con las primeras mujeres que vimos vestidas con kimonos de gala. La comida fue la primera 100% japonesa que pedimos, aunque sea de baja ralea: una bandeja Bento donde había de todo, arroz, pescado rebozado, pollo, hamburguesa con extra de cebolla, ensalada y muchas otras mierdas extrañas que no sé bien que eran pero estaban buenas o aceptables simplemente. Comimos sentados en un banco de los jardines del Palacio Imperial, lugar que solo pudimos ver desde fuera ya que estos días anda cerrado por la Golden Week.
También pasamos por fuera el castillo de Nijo o mejor dicho su muralla, para pillar en la parada de JR del mismo nombre el tren (similar a un Cercanías) hacia el Santuario Fushimi Inari, al sur en las afueras de la ciudad. Antes destacar que por Kioto cuesta ver tanto bancos para sentarse fuera de parques, como fuentes o papeleras. En cuanto a Fushimi decir que es impresionante, un montón de toriis (puertas de los templos, que separan lo sagrado de lo pagano) encadenados sin fin por toda la montaña. Muy chulo la verdad y más aun atardeciendo como lo vimos y con cuervos revoloteando por todos lados (parece que los cuervos son casi como palomas aquí, menuda plaga, aunque palomas también las hay).
Ya de vuelta en el albergue, la japonesa nos ha recibido efusivamente con un abrazo, para Anta que va fumada. Vemos también que hay 2 nuevos pavos como huéspedes sustituyendo en nuestra habitación de 6 a dos inglesas que llegaron cuando nosotros ya estábamos dormidos y que se han ido de día fugazmente. Pues uno de estos dos tíos es un oriental que pierde aceite y al que el mismísimo Anta le ha visto una toalla con los colores de la bandera gay. Dice Joaka que ya no puede dormir tranquilo esta noche, se pondrá con el culo de cara a la pared ya que lo tiene acostado cama con cama, que exagerado que es. Con esto y un bizcocho, dejamos para mañana la visita al barrio de Gion, buenas noches.


Mega hit photo compilation sobradas vol.XXXI:

Love Taxi


Cableado


Monjes locos


Máquina de vending con sabrosa Fanta de uva


Santuario Kitano Tenman-gu


No es nazi aunque lo parezca


Comida de plástico


Kinkaku-ji, el Pabellón Dorado


Admiradoras


Bandeja Bento


Toriis


Santuario Fushimi Inari


Avanzado sistema de ventilación del tren


Kioto Tower (delante de la estación central)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Día 2 (01/05/2009) "El americano de un calcetín"

Cena y desayuno, en el segundo vuelo las dos comidas que hay son bastante más copiosas que en el anterior. En la cena yo pido un pollo con salsa curry lamentable rodeado de otras cosas bastante extravagantes. El viaje se pasa ameno jugando con estos 3 gayers que tengo por compañeros a los jueguecitos que tenemos todos en una pantalla en la parte posterior del asiento de adelante. El juego estrella es una mezcla de Buzz y Trivial, en el que Anta se impone marcando récords del avión. El aparato de los juegos también tiene música, películas (pocas en español) y una interesantísima cámara del avión, todo esto acompañado de un extraño mando con los botones estilo Play Station.
Llegamos al aeropuerto y pasamos los diferentes controles de los japoneses, donde tenemos que entregar 3 papeles con información de si hemos contraído alguna enfermedad y demás paranoias. También nos hacen una foto, nos toman las huellas y con una cámara especial te miran disimuladamente al pasar el calor de la garganta para ver que mierdas puedes tener. No nos han perdido ninguna mochila. Lo que sí encontramos extraño es lo vacío que está todo el aeropuerto y los sitios por los que pasamos luego.
Localizamos con facilidad la oficina de la JR donde nos canjean los Japan Rail Pass y nos reservan plaza para el Narita Express y el shinkansen (tren bala) a Kioto. El trasbordo de tren lo hacemos en Shinagawa, primer sitio donde comprobamos la hospitalidad de las gentes de Japón. Una señora que venía en el Narita Express con nosotros, al vernos un poco perdidos en el andén buscando por que vía llega el tren bala, no duda en acercarse a Anta y preguntarle nuestro destino e indicarnos muy amablemente todo el camino.
Ya una vez dentro del tren, una de las curiosidades es que cualquier persona que entra en el vagón, incluso el revisor, hace una pequeña reverencia y dice unas palabras incomprensibles para nosotros. Desde el andén daba la impresión que el tren ya pega caña en la estación (aprovechando que son largos, los trenes entran zumbando en las estaciones y frenan a última hora), pero dentro no notas que corra tanto.

Ahora escribo desde el tercer día a las 5 de la mañana, no sé si porque nos acostamos muy pronto o por el jet lag (el Sol sale a las 4 y pico), pero ya estoy arriba y he dormido como una mierda. Continuo la historia con el tren bala por donde lo dejé (Nota: perdonen los tiempos verbales, pero todo depende de cuando escribo el diario, si justo al momento o al día siguiente):
Al poco de salir de Tokio ya avistamos el imponente monte Fuji, la imagen del país, asomando por detrás de otras montañas menores. Llegamos a Kioto y lo primero que hicimos fue ir a la oficina de información turística a por unos planos de la ciudad y de las líneas de bus, ya que en esta city solo hay 2 líneas de metro no muy eficaces que solo se cruzan en X en una parada, estilo Roma. Así que pillamos el bus 205 que nos lleva al albergue, el Sandal Wood, 220 yenes cada viaje, pero solo nos cobró el conductor 3 de 4, empezamos cojonudo jeje. En los buses se paga al salir y se entra por detrás y se baja por delante, al revés que en Barcelona al menos.
Dimos fácil con el edificio, en el que nos recibió la simpática anfitriona y ya tuvimos que dejar las zapatillas en la entrada. El albergue es una mezcla de piso occidental de 2 plantas con toques de casa tradicional japonesa. Nos tratan muy bien y los dueños son muy amables, aunque a veces incluso un poco pesados ya que están encima todo el rato interesándose por ti y sin dejarte hacer nada tranquilo.
Pues nada más entrar, vimos otro huésped del local, un americano con una Mac que viste solo con un calcetín y nos soltó un rollo insoportable. Una vez dejamos las cosas, bajamos a la calle de nuevo a buscar algo de comida. Nos llevamos una grata sorpresa en el súper por los precios y al ver que la comida no es tan diferente a la de España, lo único que los envases son bastante pequeños. Comimos, comenzamos ya con una partida de cuatrola acumulable (pocha) y nos fuimos a dormir hasta el punto en que estoy yo aquí escribiendo estas líneas.


Mega hit photo compilation sobradas vol.XXX:

Mando de la pantalla del avión


Monitor con la ruta del viaje e indicando temperaturas brutales


Welcome to Japan


Flu


Arrozales


Shinkansen Nozomi (no vale con el JRP)


Shinkansen Hikari


Monte Fuji


Buen olor


WC con botones


Billetes y JRP


Sentados a la mesa

martes, 19 de mayo de 2009

Día 1 (30/04/2009) "Tea is coming"

El viaje comienza quedando con Joaka y Miman debajo de mi casa a las 7:30 para que mi padre nos lleve en coche al aeropuerto. Después recogemos al cabrón de Anta y ya partimos. Una vez en El Prat facturamos a las 8:00 y subimos sin ningún contratiempo al avión de Finnair que sale a las 10:00 haciendo escala en Helsinki. En adelante tenemos 4 horas de vuelo. Hay que decir que Finlandia lleva una hora más respecto a España. Así que al ser de más de 3 horas el vuelo, nos sirven una pestosísima comida compuesta por: 2 bollos de pan, 1 sorbo de leche, mantequilla, chocolate Nestlé, cantidad desorbitada de agua, té o café, plato caliente con hamburguesa, patatas y jugosas judías. La frase para el recuerdo es un “Tea is coming” de una de las azafatas rubiakens finlandesas (todas ellas muy puretas y feas).
Ya en el aeropuerto de Helsinki, tenemos 2 horas de espera para el vuelo a Tokio. Las mochilas facturadas las pasan automáticamente al otro avión, así que ni siquiera tenemos que salir de la zona de embarque ni pasar otro control. Por el aeropuerto ya comenzamos a ver bastantes japos con mascarilla (más aun incrementado por el flu) y perrakens finlandesas.
En el siguiente vuelo perdemos la noción del tiempo y podemos decir que ya estamos en el segundo día de viaje.


Mega hit photo compilation sobradas vol.XXIX:

Alpes suizos


Isla de Öland (Suecia)


Finlandia


Aeropuerto de Vantaa (Helsinki)


Airbus A340 de Finnair

lunes, 18 de mayo de 2009

De vuelta en occidente

Ya estamos de vuelta en las Barcelonas sanos y salvos. El viaje al país del sol ardiente ya es cosa del pasado. Han acaecido grandes cosas en él y otras no tan grandes. A partir de mañana llenaré este blog con el diario de viaje que he ido escribiendo estos días, el diario de la Japan Experience 09. Al final cambiamos algunos detalles de la ruta, aquí os dejo el recorrido definitivo:


Hoja de ruta:

Día 30: Barcelona - Helsinki -
Día 1: - Narita - Kioto
Día 2: Kioto
Día 3: Kioto
Día 4: Kioto - Nara - Kioto
Día 5: Kioto - Osaka - Kioto
Día 6: Kioto - Himeji - Hiroshima
Día 7: Hiroshima - Miyajima - Hiroshima
Día 8: Hiroshima - Beppu - Hiroshima
Día 9: Hiroshima - Tokio
Día 10: Tokio - Yokohama - Tokio
Día 11: Tokio - Nikko - Tokio
Día 12: Tokio
Día 13: Tokio
Día 14: Tokio - Kamakura - Tokio
Día 15: Tokio
Día 16: Tokio
Día 17: Tokio - Narita - Helsinki - Barcelona

domingo, 10 de mayo de 2009

Integrados en Japón


sábado, 2 de mayo de 2009

Niponeando

Si todo ha ido bien hasta este momento (lo poco que ha tenido que ir bien, porque el viaje acaba de empezar), en estos momentos estamos visitando la bonita ciudad de Kioto después de habernos recuperado el día antes del jet lag.
Si podemos escribiremos una entrada auténtica desde alguno de los albergues o desde un ciber en su defecto. E incluso si tiene lector de tarjetas de cámara pues colgar alguna foto.
Ohayou gozaimasu.