
Hoy ha sido jornada de puertas abiertas en el Palau de la Música Catalana. Nunca había entrado y era una oportunidad perfecta que se tenía que aprovechar para no pagar los 12 eurazos que cuesta normalmente la visita, dinero que va directamente al bolsillo de chorizos sin ética ni moral. La excusa para tal acto era que mañana es la Festa de la música. Se ha podido escuchar el imponente órgano y visitar el vestíbulo, la sala de conciertos, la sala Lluís Millet y el Petit Palau.
Para quien no lo sepa, el Palau es un auditorio musical diseñado por Lluís Domènech i Montaner para el Orfeó Català, que se llevó en 1909 el premio del Concurso anual de edificios artísticos, galardón que se entregaba al mejor edificio modernista de la época. El edificio también está reconocido desde 1997 por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.